domingo, 8 de abril de 2012

NEPOTISMO O LA CARIDAD MAL ENTENDIDA



NEPOTISMO O LA CARIDAD MAL ENTENDIDA
Si nos remontamos al siglo VI A.C., encontramos que en la tiranía de Pisístrato, tirano griego que gobernó Atenas en dos ocasiones entre el 561 y el  527 A.C., entregó la mayoría de los cargos políticos y públicos a sus familiares y amigos más cercanos para proteger su poder y planes que tenía para el pueblo de Atenas. La decisión de repartir así los cargos fue tomada para que los aristócratas atenienses no tomaran el poder y evitar la desigualdad social que pretendían los más ricos de la ciudad-estado Atenas Así, se entiende que todo esto fue hecho por un sentido de caridad hacia los más pobres.
Más recientemente encontramos que esa tendencia a dar concesiones o cargos públicos a parientes, favoreciendo los lazos sanguíneos frente a los méritos y capacidades de otras personas, se generó originalmente en la curia romana de fines de la Edad Media y Renacimiento inicial y alcanzó su apogeo en los siglos XVI y XVII. Durante tres siglos (1309-Papado de Aviñón y 1692-Papado de Inocencio XII), era una excepción la existencia de un papa sin un cardenal nepote. Objeto de denuncias y acusaciones, siguió practicándose hasta que el Papa Inocencio XII lo prohibió en su bula del antinepotismo.
En base a esto, entendemos por nepotismo la preferencia exagerada que tienen algunos gobernantes o funcionarios públicos para dar empleos públicos a familiares sin tomar en cuenta sus cualidades para la labor, sino solo su lealtad o alianza. Por tanto, el sentido inicial que imprimió Pisístrato intentado proteger a los más pobres de los desmanes de las clases pudientes dejó de prevalecer para convertirse en un abuso de las clases poderosas.
Ahora atengámonos a los hechos que expongo: Iván de la Rosa, marido de Soraya Sáenz de Santamaría,  propuesto para ser letrado del Área Jurídica de Telefónica; Ignacio López del Hierro, casado con María Dolores de Cospedal, consejero de Red Eléctrica; María Teresa Lizaranzu Perinat, Directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro,  está casada con Álvaro Nadal Belda, Director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno con rango de secretario de Estado y a su vez hermano de Alberto Nadal, Vicesecretario de Asuntos Económicos, Laborales e Internacionales de la CEOE; José Miguel Martínez, concuñado de Cristóbal Montoro,  nombrado Presidente de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda que lleva su concuñado, y así un largo etcétera. Podría decirse que todos reúnen las capacidades y méritos suficientes, pero la lista es demasiado larga para considerar que dichos nombramientos sean una mera casualidad.

¿Cómo podría denominarse a lo que estamos viendo en la actualidad, llevado a cabo sin ningún control ni transparencia, entre los parientes de nuestros actuales gobernantes? Sin embargo, Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del PP, ha dicho en unas declaraciones que cree que el "nepotismo" no se arregla legislando sino que debe hacerse con el "sentido común" de las personas que se dedican a la política. Me atrevo a afirmar que o bien nuestros gobernantes, independientemente del partido al que pertenezcan, carecen del sentido original de caridad que guió a Pisístrato, o bien carecen de sentido común. Voy de puntillas por la vida, pero hay cosas que me hacen calzarme los tacones y marcarme un zapateo que haga retumbar las paredes.